La verdad no me satisface sufrir, pero no hay cosa mejor que sentir. Cuando reflexiono descubro que vale más fatigarse que una única sonrisa.
Ese lugar tenue y poco soñado, hacía que mi corazón avivara sin así experimentarlo, pero no tuve miedo.
Yo tan en silencio deseaba ser su amiga, aunque creo serlo sin que el lo descifre, intenté abarcar la mayor parte de mi tiempo pensando en esa paz que a nada obligaba pero un frío revelador seguía trayendo aquel quejido del viento. No lo pude ver, no lo sentí... todo paso demasiado pronto. Me hubiese gustado tener más tiempo; estoy en calma.
Laura Pérez Colorado.